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jueves, 10 de febrero de 2011

A dos ruedas

En mis cinco minutos le vi otra vez, con su bicicleta clásica, la cesta y su cartel de: “carril bici sí, pero no así”. Hizo la rotonda y se marchó por la calzada, como es lógico.

Es un tema que ya me aburre, porque nunca llegaré a un entendimiento con el que defiende a capa y espada un carril bici caro, mal hecho por norma y absurdo en ciertos tramos. En un par de meses sacarán pecho por no sé cuántos metros construidos (que casi nadie utiliza) y dirán que Alcalá es mejor desde entonces, que persiguen el objetivo de ciudad sostenible y que están comprometidos con el medio ambiente. Mientras tanto, se han talado unos poquitos de árboles, se sigue viviendo de espaldas al río, es un caos circulatorio, no se quiere fortalecer el servicio urbano de autobuses y el municipio superó en el 2010 los límites no sólo que establecen las leyes medioambientales sino también las autoridades sanitarias. Nuestro aire rompe las barreras recomendables en partículas en suspensión, dióxido de nitrógeno y ozono troposférico, y no está nada mal para una ciudad de tamaño tan moderado.

En mi experiencia a dos ruedas he plantado el pie en el suelo más de una y de dos veces para evitar el choque con un conductor que quería estamparme con la puerta de su coche, o para no atropellar a unos cuantos peatones. Not a big deal, pero yo iba por mi carril bici. He intercambiado opiniones alguna que otra vez con maleducados y hasta me encaré con el propietario de una furgoneta que me bloqueaba el paso, aunque lo único que sacara fue que el tipo aparcaba donde le salía de los cojones. He recibido bonitos pitidos y demás saludos mandándome a tomar por culo desde el retrovisor de sus vehículos, porque pensaron que me estaba prohibido ir por el asfalto. Cuando he optado por ir sobre acera he escuchado (con razón) que las bicis son para el asfalto. 

De repente uno no encuentra su sitio, la gente no sabe ir a pie cuando se trata de caminar más de diez minutos y los que probamos otras formas nos sentimos a veces en una pelea por reclamar nuestro derecho y casi nuestra razón. Aparcamos en aceras y pasos de peatones, la doble fila es patrimonio y si tienes dos plazas libres dejamos el coche en el medio, para salir más a gusto. Queremos más de lo que necesitamos para luego presumir de no utilizarlo, y nos emperramos en no mirar más allá de nuestro ombligo. 

Por otra parte te encabronas con los políticos que ponen sonrisa y se corren cuando presumen con verborrea fácil que todo lo hacen bien. Probablemente lo único sostenible que conozcan sea su nómina, pero te hablarán de crisis y lo harán en primera persona del plural. 

Y eso es lo que más te duele, que encima crean que hablan por ti.

1 comentario:

  1. Completamente de acuerdo. Sigues echándole un pulso a alguien con quien no acabas de coincidir en opiniones. Pero en la variedad está el gusto. Algún día propiciaré un encuentro entre las dos caras de la política alcalaína. De acuerdo con lo de que es una chapuza, y que no han hecho nada para solucionar los problemas que igualmente existían con anterioridad. Lo bueno es que te quejas, y eso implica un posible cambio. Mi apoyo :)

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