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viernes, 7 de diciembre de 2012

El último beso

Ésta es la última publicación de mardeland.

Ha sido toda una experiencia y todo un placer. Espero haber aportado algo.

Gracias por estos dos años.

¡Muack!

Salvaos

Permitidme un último consejo, si es que alguna vez os di alguno. 

Leed, escuchad, no os creáis lo primero que os digan, contrastad, sentid, pensad, salvaos.

No son buenos tiempos para casi nada, así que una buena idea puede ser eso de aprender a vivir cada minuto buscando una alternativa y probar a ver qué pasa. No cuesta tanto como parece, y nos podemos llevar una grata sorpresa, siempre y cuando dejemos nuestro ridículo a un lado y no lastimemos a nadie. Sed diferentes, sed vosotros, y no tengáis miedo a serlo. 

El mundo y (sobre todo) yo, estamos necesitados de algo nuevo.

viernes, 30 de noviembre de 2012

El futuro

"El futuro es esa cosa que recorres a un ritmo de sesenta minutos por hora, hagas lo que hagas y seas quien seas." Algo similar rezaba la cita, pero no pidáis mucho más a una cerebro oxidado que cada vez guarda menos trastos en la mochila. 

El blog se acaba. 

Y aunque últimamente no me he prodigado demasiado en volcar líneas, no por eso encuentra uno menos alicientes a su alrededor ni detalles de los que hacerse eco. Únicamente es pereza. La misma que te agarrota a la cama incapaz de madrugar antes de lo obligado para asumir otras tareas, o la que te tiene preso frente a un ordenador navegando aun sabiendo repasando mentalmente la lista de asuntos pendientes. 

El blog se acaba, amigos, por fin. Aún le restan dos o tres coletazos, pero esto ya cruzó la línea de meta hace tiempo, el mismo que marcó un paréntesis de dos años dejando el último en corchete, sin posibilidad ni apetencia de enlazarlo con algún punto suelto de la curva o, vete tú a saber, dos o tres periodos con término infinito. 

El futuro es cabrón, traicionero, previsible y tan gris como el presente, pero es lo único que tenemos. Lo único que me queda. Sé que tengo que mirarlo de frente y no bajar los hombros preso de mi desgana. Hay muchas cosas de las que ya no tengo miedo, porque dejaron hace mucho de importarme. Y sin miedo se vive mejor, y más tranquilo. 

Seguiremos trabajando en el resto.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Lo analógico

Y de repente me topo en las redes sociales con esta foto, reflejo de un mundo analógico donde se seleccionaba muy mucho qué encuadrar, y todo era más y mejor que ahora.


sábado, 17 de noviembre de 2012

querid@s tod@s

Cuando la gran mayoría dejaba sus pueblos atrás y las pequeñas ciudades veían crecer su población de manera casi exponencial, Timoteo (como muchos otros que compartían edad y experiencia) advirtió que, si tanto trabajo había para todos los que entraban en las  fábricas, algún día la misma maquinaria que entonces servía al progreso se volvería en contra de ellos, y tendrían que regresar a los pueblos.

Esto, querid@s tod@s, es exagerar un poco, pero añoro en mi entorno ese know how de nuestros abuelos, que sin años a sus espaldas anclados en un pupitre sabían más de todo que cien licenciados juntos. Si al menos fuéramos un poquito más humildes y supiéramos desligar nuestra dignidad de nuestra estúpida arrogancia, cuán diferente sería todo lo que nos rodea. ¿Qué hemos hecho mal? ¿Por qué nos dejamos someter a una ambición tan desmedida?

Una botella de vino

Lo cierto es que una botella de vino va siendo cada vez menos suficiente, y que el cansancio va siendo cada vez más determinante.

martes, 13 de noviembre de 2012

Siempre hay una explicación

para todo, le dijo el uno al otro. Parece trivial, pero no está de más tenerlo en cuenta.

Por ejemplo, cuando en lugar de emplear una bonita tarjeta de presentación para darte a conocer entregas tu historial de defectos, es normal que no suscites el interés deseado en el cliente. A lo que tampoco ayuda que lances (in)conscientemente mensajes de "no quiero ningún trato contigo". Doesn´t help.

Es un caso, personal e (in)transferible, pero sirva para todo lo demás. Siembre hay una explicación para todo, el problema es que en demasiadas ocasiones sentimos pereza por averiguar cuál es o, simplemente, el miedo a lo que podamos descubrir nos agarrota.