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jueves, 13 de octubre de 2011

Prostituir la idea

Pues sí, no son estas aguas las más adecuadas para enlazar con nada, sino más bien un rincón al que uno accede libremente a remar en círculo, o a dejarse llevar por la marea. Todo lo que no sea así es prostituir la idea.

Y entonces pongo coto a la libertad.

Y más tarde me contradi(e)go.

miércoles, 12 de octubre de 2011

A unos 330 grados,

siguiendo el sentido de las agujas del reloj, te encuentro casi siempre concentrada frente a la pantalla, y algo me seduce de tu rostro (será que siempre me incliné por las morenas) y de tu forma de hablar, con ese acento extranjero tan bien disimulado. Me pregunto entonces qué es lo que me llama la atención de una persona (más allá de una belleza imperfecta o un gesto acertado), etiqueto la incógnita junto al resto y añado un +1 en la maleta de los enigmas pendientes de resolver, justo al lado de aquel sobre si los peces son mudos, y de ese otro sobre el porqué de las telas de araña.

martes, 11 de octubre de 2011

Anoche

me acosté con cierta tristeza, la motivada tras ver una película en la que salen a la luz sensaciones tan cercanas como la de no creerse merecedor de algunas cosas. 

Es pesada la carga, y hay días en los que (además) retrasa algo el sueño.

domingo, 9 de octubre de 2011

Gasto vs. Inversión

No hace mucho un arquitecto danés (de los que te encuentras fácilmente en el ascensor) me comentaba sorprendido que, pasando por el campus de la Universidad de Navarra decidió entrar a sellar su credencial de peregrino, descubriendo que... ¡era privada! Claro, le dije: en España hay muchas. No satisfecho con mi brillante feedback, me explicó que en Jutlandia la educación era pública, sólo pública y nada más que pública.

¡Qué envidia! Pensé. Yo he estudiado en colegio concertado, instituto público (el mismo donde este curso hay cuatro docentes menos que en el pasado y se han perdido varias optativas), universidad pública y privada, y recuerdo los años del segundo como los mejores. Cosas de la edad.

De pequeño estudiaba en clases de cerca de cuarenta alumnos, sin más ni más que un pupitre, un bolígrafo, un cuaderno y un tipo mayor que te hablaba desde lejos. Y no me fue mal del todo. Tal vez sea por eso que defienda lo simple, eso de que educar no consiste ni más ni menos que en alguien que quiere enseñar, otro que quiere aprender y un medio adecuado para hacerlo. El resto son, en mayor o menor medida, chorradas.

Y es lo que hablábamos el otro día. Si aspiramos a ser mejores cada día, démosnos las mismas opurtidades a todos para que lo seamos, porque ahí radica la verdadera igualdad (de oportunidades), y no en ser iguales (porque no lo somos). Si hemos logrado que una  persona de pocos recursos pueda acceder a las mismas medicinas y al mismo conocimiento que otra de posibles, no desandemos ahora lo andado. Público y gratuito no son sinónimos, así que no nos dejemos engañar por demagogias de rastrillo, caretas de terciopelo y dobles tablas de medir. Algunos, aunque muy listos no hemos salido, tontos tampoco somos.

sábado, 8 de octubre de 2011

La manzana

Lo cierto es que no me suelo hacer eco de otras pérdidas, igualmente valiosas (probablemente más merecidas), pero los visionarios siempre me han llamado poderosamente la atención, y el mundo (de repente) se rinde a los pies de quien siempre fue un paso por delante del resto. De quien, seguro, le estará dando vueltas ya mismo a cómo hacer del Cielo un mundo mejor. O al menos, más moderno.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Money

Y es que es extraño el concepto. Una combinación numérica aleatoria en una libreta de ahorros, (casi) sólo eso. El dinero adquiere entonces el valor que tú le des a aquello que compras, y sobre esta base pasa a ser algo relativo, como bastantes de las cosas que nos ocurren y a las que, inevitablemente, damos importancia en la medida en que nos afectan. 

Mucho se arregla con una cifra sustanciosa en tu cuenta, sí, o con otra tanta metida bajo el colchón, ganada a base de clases, chapuzas y demás encargos, pero como siempre ocurre, hay un más allá bajo la forma de nombres y apellidos, amaneceres y conceptos metafísicos, que endulzan algo más los minutos y dan más sentido a eso de que no hay que vivir para trabajar, sino todo lo contrario.

sábado, 1 de octubre de 2011

Tienes razón,

no doy saltos de alegría. Es un paso dado, que no es poco, pero no albergo planes de futuro más que conmigo mismo, ni a nadie cerca con quien discutir por el color de las cortinas.

Estoy contento, though. Feliz por el logro y siempre (como hasta ahora) con la incertidumbre a cuestas por el qué vendrá. No puedo pedir más.