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lunes, 9 de abril de 2012

doodles

A menudo las ideas más brillantes surgen por casualidad, y el tiempo es quien se encarga de medir el acierto o no de lo que nació con vocación mucho más humilde. 

El doodle de hoy (eso que aparece en la home de Google) rinde homenaje a uno de los precursores del invento cinematográfico (en lo personal pues como que me toca un poquito más) y es vivo ejemplo de cómo se ha ido ganando con el tiempo en medios e imaginación, y de cómo lo aparentemente simple es lo que suele tener una mayor capacidad de calado.

Toda la colección del 2012 se puede encontrar aquí, y para ver otros años basta con modificar en la URL el año en cuestión. Personalmente, y en esto no soy original, el que rinde tributo al Pacman, a Mercury o a Les Paul me parecen abrumadores.

Alfarero

Anoche sentí cierta curiosidad por ver la sección de deportes del informativo público, ése que presuponemos se hará eco de toda la actualidad con rigor y de manera intencionadamente objetiva. Lo que se desea en todos por mera ética de primer ciclo, vaya, pero bueno, parece ser (tachán tachán) que el ordenante de tu nómina rige los destinos de las palabras.

Sentí cierta curiosidad, lo dicho, que terminó en bastante decepción, y es que hay que ver cómo es la tele. Me dije (oh, iluso): ¿hablarán de motos? Más que nada porque en tiempos en los que tenían los derechos llegaron a ser extremadamente cansinos. Y hay que ver cómo son los cosas, amigos, que pasamos del todo a la (casi)nada con la misma rapidez que de la sonrisa al llanto, y un deporte pierde su interés informativo en el instante en que otra firma luce al término del contrato. Ay, ay, ay... y yo con estas barbas. 

Interés informativo... (Redobles.) Para que luego vengan a darte seminarios en la facultad diciéndote lo hermosa y valiente que fue nuestra elección, bla bla bla. (Aplausos.) Bonito es el oficio de alfarero, por ejemplo, que no rinde cuentas a terceros embriagados de sí mismos, seducidos bajo el influjo de vete tú a saber qué lado de la cama. Alfarero, por ejemplo, que moldea con sus manos el fruto de su imaginación, eso que aprendimos a no utilizar bajo el amparo de un buen cheque.

viernes, 6 de abril de 2012

Obediencia

Nueva y enésima decepción por la negativa papal hacia un mayor aperturismo y, en definitiva, consecuente adaptación a los tiempos que corren, que entiendo no sería otra cosa que volver a los orígenes. 'Obediencia' reclama el alemán, negando el prefijo 'des' a quienes pedían el sacerdocio femenino y flexibilidad en el celibato eclesiástico. 'Obediencia' (¡con dos cojones!) para seguir con la venda puesta, negando el aborto, la homosexualidad o el uso del preservativo como aperitivo de otras tantas. Luego vendrán las quejas por la progresiva descristianización (aquí sí, con prefijo) de Europa, y buscarán a un destacado alumno de primaria, experto en la mezcla colorimétrica con Alpino y líder grupal en los juegos de recreo, para que pida audiencia y explique los motivos a la curia con un esquema.

jueves, 5 de abril de 2012

Cartas

Las mudanzas nos ponen frente a frente con viejas cajas de zapatos donde yacen las cartas, a modo de ataúd. Sobres acolchados con alguna foto escondida, la esencia de mil perfumes o una cinta de tu pelo. Miles de palabras con un abanico de fechas y remites tan dispares que recogen lustros parcialmente olvidados. Trazos tan hermosos que despolvan nuestra juventud, y todo lo que arrastramos con ella.

Nada reemplaza la calidez de un sobre, y por eso enterramos al sello y fichamos a un becario que escribe tweets, emails y demás publicaciones de tres al cuarto sin contrato ni Seguridad Social. Porque la inmediatez devora lo importante, y más tarde o más temprano formaremos parte del menú.

Probablemente

Dios es un cachondo, de eso no hay duda, por eso el domingo volverá a salir el sol y todos brincaremos de felicidad por los jardines.


Las tallas de madera se preguntarán un año más por qué no fueron hechas en plástico duro y vendidas en un Asia Store. 

lunes, 2 de abril de 2012

'adquirido'

Mi casa huele a madera: el mismo olor de hace tantos años, cuando desapareció el frío del terrazo para acoger la calidez de la tarima. 

Mi casa ya no es mi casa: es un hogar, y cada día duermen más coches en los garajes, y más ropa lavada se exhibe en las terrazas. 

Mi casa ya no está sola, pues se cuentan los locales que lucen sello de 'adquirido': una panadería aquí, un bar-restaurante al lado, farmacias, peluquería, fisioterapia... 

Mi casa ya no está lejos, pues me veo en sus paredes, e invertí mucho en la apuesta de un futuro en común.

domingo, 1 de abril de 2012

Por muy bonito que quede

eso de que somos protagonistas de nuestra propia película y demás, es un bulo. No se lo digas a nadie.

La regla número uno de un montador es: si lo quitas y se entiende, hazlo. Aquí no quitamos nada, así que no todas nuestras secuencias sirven para hacer avanzar la acción, y es una pena, porque hay puntos suspensivos donde no sucede nada, y aunque no hay cumbre sin valle, a todos nos apetece muy de pascuas a ramos (nunca mejor dicho) eso de separar la paja del grano. Así que no, esto no es un guión fruto de la imaginación de algún loco, aunque eso de que todos compartamos el mismo epílogo nos pueda confundir de mala manera. Me niego a creerlo, vaya.

De todas formas, todos nos imaginamos respondiendo a un beso de Audrey, levantando la mirada a lo Bogart o replicando como cualquier personaje de Wilder, y nos descubrimos tarareando esa banda sonora cuando te acaricio o al terminar de esprintar. Si la ficción se apoderara de mí, sin duda sería un secundario de lujo, de esos que ves tantas veces en tantos títulos que acaba por sonarte por defecto, aun no acordándote de su nombre. De esos capaces sin embargo de robar plano a nuestro héroe, que cumplen su función de contrapunto fingiendo ser simpático al principio para revelarse en el tercer acto como un ser profundamente atormentado, que se sabe en la distancia, y que abre las puertas a que algún productor con vistas tire de su potencial para un spin-off con garantías.