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sábado, 25 de febrero de 2012

El punto (y seguido)

Es el punto en el que estoy, en el que me han dejado de apetecer ciertas cosas y he despertado el gusto hacia otras, a priori más interesantes. Es nuestra evolución, mi crecimiento personal y el desembarco de algunas apuestas fallidas. Desde luego, me ha tocado (he elegido) un camino de continuos sobresaltos, y las etapas se suceden tantas veces que uno ya encuentra aburrido encadenar un par de meses consecutivos sin bifurcaciones a la vista. Mejor así, antídoto contra el aburrimiento y la mejor de las recetas para mantener la alerta bien engrasada, no amodorrarse y preservar un mínimo de ambición.

Vaso medio lleno. Sin que sirva de precedente.

jueves, 23 de febrero de 2012

Amarlos y quererlos

De vuelta escuchaba por la radio al obispo de por aquí... Sí, me gusta vomitar de cuando en cuando. Hablaba de la verdadera naturaleza pro-vida (y no pro-muerte) de la mujer: aborto. A los truchis y tortilleras proponía amarlos y quererlos, porque bla, bla, bla y existe una esperanza para ellos, lo que viene a ser lo mismo que abofetear con guante, para que no duela tanto.

Bien.

Hoy no es un buen día por varios motivos: económicos, laborales, astrales... Lo típico. Así que escuchar bobadas no me excita, y aunque podría recrearme en ensayos, teorías y axiomas para cambiar el mundo, sólo me apetece llegar a casa, hacer algo productivo (como leer o ver Doctor Zhivago) y dejar el blog para otro día, cuando el sol gire más alto.

martes, 21 de febrero de 2012

Sociales

Cada vez estoy más convencido de que las redes sociales fueron, son y serán una auténtica medicina para quienes siempre quisieron hacerse notar y nunca supieron cómo hacerlo. Yo, ahora mismo, hago de estas palabras algo público pudiéndome llevar a la tumba una reflexión tan brillante y original. 

¿Por qué lo hago? 

¿Tan aburrida es mi vida que grito a ciegas un poquito de atención? 

¿Tan pobre es la tuya? 

(¿Tanto necesitas desnudarte?)

Lloras

¿Por qué lloras?

Tal vez no conozca tu lenguaje. Lo que tratas de expresar con tus gemidos.

jueves, 16 de febrero de 2012

Iba a escribir

algo sobre viejas canciones, ya ves, de esas que me recuerdas mientras bajo las escaleras de Recoletos. Los siguientes peldaños los afronto más seguro, y comienzo a tararearlas mientras espero en el andén. 

Iba a escribir sobre los motivos de no volver a componer, pero ni yo los conozco.

(Últimamente finjo ahondar en la noticia cuando me basta tan sólo el titular.)

martes, 14 de febrero de 2012

Rosas

Llevabas rosas, tres o cuatro, envueltas en verde. Caminabas más bien ligera, el gesto parecía contrariado (nunca sabré el porqué), y tú mientras tan hermosa. Te encontré, imagino, en el camino de ida, y como sabes que soy muy de imaginar, deduces también entonces que las flores no eran para ti. ¿Me equivoco? ¿De ahí tu expresión, tal vez? ¿Pregunto demasiado? 

Pensarías que, como en todo, hay quien entrega rosas y hay quien las recibe, quien ve lo que hace el resto y quien mira hacia otro lado. ¿Sabías que el santo casaba a jóvenes? No almaceno tantos datos, pero en los años bisiestos me da por consultar el origen de las cosas. Por eso fue asesinado (el santo), por beber de lo prohibido, pues al ser uno joven se debía hacer la guerra y no el amor.

Como ves, el santo (o el tiempo) lo invierte todo. 

Feliz (y es'c'upido) día.

Me gusta

Tú, niña, eras flor de un día, y yo te quería deshojar:
uno por uno, los pétalos al mar...
me gusta soñar contigo y no volverme a despertar.