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martes, 31 de julio de 2012

Vacas

Hoy he soñado que ordeñaba una vaca.


Sirva la anécdota para arrancar con humor la recta final de este blog. Se acercan las vacas y la vida no es sólo mucho más que sentarse a escribir (o leer) estas líneas, sino que debería comenzar en el momento en que uno aparta la mirada de un ordenador.

"Tomar culo"

Hay dos clases de personas: las que respetan el carril de salida en cualquier autopista y las que se te cuelan en el último momento. (Cualquier otra clasificación es burda además de mentira.) Dicho lo cual, estos últimos (los más listos de la clase) son los peores, porque se saben superiores a ti en cualquier faceta de la vida y no descansarán hasta demostrarlo. Alcanzan los mejores puestos en la escala social, se tiran a la más guapa y nunca morirán solos. 

Ante semejante panorama, uno no encuentra mayor consuelo que las sabias palabras que repite mi sobrino como si le fuera la vida en ello: "tomar culo". Angelito...

jueves, 26 de julio de 2012

Ya veremos

En el mismo intervalo de tiempo en el que otros muchos parecen haber hecho su vida, yo me lo he pasado teta tratando de averiguar qué hacer con la mía... Bueno, no, dejándome llevar (más bien) en espera de saber qué es lo que quería hacer la vida conmigo, lo cual no sólo es peor sino que resulta más propio de mi forma de ser.

Lejos de compararme y juzgar qué es mejor o no, vuelvo a lo de la senda perdida, bla, bla. Lo achaco siempre a un cansancio prematuro, a un hacer de más cuando no debía y llegar a los últimos 400 m, que es donde te juegas la medalla, habiendo pecado de confianza y vacío de reservas. Y no es que hayas entrenado menos, o tengas pocas o muchas aptitudes... simplemente no planteaste bien la carrera, y estas cosas son tan desagradecidas que te juegas el todo o nada en cuestión de milésimas, y espera tú otro tanto a la siguiente competición... ¡Ja!

¿No os pasa que, pese a vuestras creencias, os imagináis de cuando en cuando a un juez superior que os ha seguido la trayectoria todos estos años y dictamina lo que es justo y lo que no? Uno cree a veces que saquito a saquito va acumulando méritos para algún que otro gallifante disfrazado de tiempos mejores, pero oye, se paga caro el cabrón: debe ser que concursamos muchos y la competencia es feroz. Pero sí, uno lo piensa, y hasta toma cartas en el asunto, en el poco tiempo libre que le queda más allá de blogs, teclados y pantallas. Ya veremos si ganamos o no alguna ronda.

lunes, 23 de julio de 2012

de todos los bocAdos

Me alimento de múltiples detalles que accionan el interruptor de mi estado de ánimo: ahora encendido, ahora apagado. Una llamada, un mensaje, un recuerdo, una canción, una lectura, un logro, un deber cumplido, una mirada, un beso, una palabra... saben más y mejor que el más preciado de todos los bocados. 

sábado, 21 de julio de 2012

La carrera de bicicleta lenta

Sólo he ganado una medalla en toda mi vida, y fue en una carrera de bicicleta lenta. Hoy no tengo ni la más puñetera idea de dónde estará tan preciado metal, pero entonces me supe el campeón más grande de todos los tiempos... 

Y es que las circunstancias eran propicias: fiestas del pueblo, sólo tres participantes y una experiencia previa impagable en ser más lento que el resto en muchas cosas. Las tres premisas aseguraban el podio y me señalaban como serio candidato al título, pero nada presagiaba que me fuera hacer con una victoria relativamente fácil. Al saber ganador, perdí mi lentitud y salí disparado como un rayo a dos ruedas hacia mi casa para contárselo a todo el mundo. Mira por dónde el portal estaba recién fregado, así que bociné desde la puerta mi logro, a lo que mi madre respondió desde las antípodas que muy bien, pero que no pisase.

Seudoanécdota para echarse al zurrón. Feliz noche de sábado.

Enemigos

Caigo en la cuenta de que buscamos enemigos en todas partes, y así eludimos culpas propias y nos sentimos mucho mejor con el mundo; pero hay que tener cuidado con las personas hacia las que apuntas con tu objetivo, porque corremos el serio riesgo de caer en la desinformación y de engañar hasta a nosotros mismos.

A modo de ejemplo: saltan datos en las redes de cerca de 450.000 políticos en España, y corremos a compararnos con los alemanes porque nos sabemos la lección de la prima de riesgo y resto de familia, y está muy bien. Yo mismo caí en el error de hacerme eco de la cifra así que no me creo mejor que nadie. Por suerte me facilitaron al poco otro artículo que desmentía el dato (difundido por un periódico de perfil conservador) y lo cifraba en poco más de 80.000. As easy as "contraste de información": no sé en qué curso se da, pero supongo que junto con esa gilipollez de deontología profesional que luego nadie cumple.

Los políticos y banqueros, así como los orcos, las arañas y las niñas con plataforma, son objeto entre otros de nuestras iras y ganas de liarnos con el tirachinas, y no sólo lo entiendo sino que en tardes como ésta de pocas ganas de hacer nada (incluso) lo comparto. Ojalá logremos canalizar esa energía desbordante de manera que no caigamos en la ceguera fácil y el pago de justos por pecadores, eso es todo. Lo cual no es nada fácil, en un país de extremos donde el gobierno saliente nos dejó con una mano delante y otra detrás, y el vigente peca de soberbia, cobardía, amor crónico a la mentira y un profundo desprecio hacia quienes levantan su voz. No se puede gastar todo (y más) cuando se tiene y tratar de ahorrar cuando no. Es simple economía doméstica, más allá de ideologías convergentes y trajes de Emidio Tucci. Así de fácil.

Lo de que el tiempo pondrá a cada cual en su sitio es algo en lo que uno siempre quiere creer, pero de qué sirve si volveremos a cometer los mismos errores.

miércoles, 18 de julio de 2012

Doctores y cigarras

Junto a la estación de tren, un doctorando en física se ofrece para clases particulares de física variada y cocina vegana para principiantes, amén de calor humano y conversaciones sobre Erasmo con Erasmus. Todo ello en un pack cerrado al increíble precio de 10 euros/hora (también facturable en pesetas). 

Lo cual muestra la capacidad del futuro doctor para ganarse la vida, ya que la cosa está como está y dónde va a estar mejor que en casa, prolongando unos años más su ya dilatada vida estudiantil en espera de tiempos mejores. Ha puesto rumbo en contra de los más de 40.000 jóvenes hiperformados (cifras nunca mensurables) que han optado por buscar pasta y algo de sí mismos al norte de los Pirineos porque al sur nadie les hacía mucho caso, y al fin y al cabo la capacidad de improvisación del buen español siempre le permite encontrar sol, playa y cañitas en cualquier rincón del mundo.

No quiero ni pensar en qué consecuencias tendrá todo esto a medio o largo plazo, porque me han enseñado a no planificar en esos términos y quedarme en el aquí y ahora; a pensar mal o bien, pero tarde; a no preocuparme cuando las cosas van de escándalo y a echarme las manos a la cabeza cuando ya es demasiado tarde. A ser cigarra, en vez de hormiga, y a malgastar mi potencial en spas y picarescas.

A menudo me avergüenzo de vivir donde vivo, pero luego se me pasa al recordar que tampoco me siento orgulloso de lucir color alguno, y que al fin y al cabo uno poca culpa luce en determinado tipo de cosas.