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martes, 7 de junio de 2011

Domingo

Un rato de domingo, nada más, dando pedaladas por el centro, por las mismas calles que tanto recorrí de madrugada, tratando inútilmente de recordar nombres de locales que en otro tiempo se hicieron llamar bajo otras letras. 

La quietud y la calma de un paréntesis emocional, mudando la piel por otra menos dolorosa que me concede el capricho de un libro de Dickens de segunda mano. (Mi regalo particular, para que cumpla otros tantos.) Y al lado estás tú, en cuya mirada imagino toda una vida juntos.

nadie los concede

Me limité a soplar las velas y el cero que bailaba a sus pies, y asumí como pude el papel de invitado a última hora (de esos que contemplan como ajenos los homenajes que le dedican). Nacer nunca fue mérito de nadie, supongo, mas toda excusa es buena.

Me llamó la atención la mezcla, el puzzle extraño de fichas con distinto fabricante. Agradecí su presencia a los presentes (no doy para mucho más) y no eché en falta la ausencia de los ausentes (porque nunca lo han estado). Tampoco de los que vendrán, porque aquí, como en todo, conviene respetar los tiempos. Recordé, en cambio, a quienes llegaron y quedaron tan sólo un rato, porque el evento invitaba al balance, y la cifra cumplida lo hacía más obligado.

Mi eterna gratitud a ti (a vosotras), por el gesto y las molestias. La deuda es evidente.

P.S. No pedí ningún deseo: nadie los concede.

sábado, 4 de junio de 2011

No cambiéis nunca

"No cambiéis nunca" se lee en alguna de las placas que los enfermos del hospital (o familias) dedican al personal sanitario que les ha atendido tan de cojones durante su estancia. Ni una quincena en Benidorm, oye, con tu toma de tensión, tu ropa limpia todos los días y un menú lo más de lo más. Y es que a mí leer cosas me sigue llamando la atención. 

A mí, que he sido objeto de tales deseos por parte de personal variado. Que no cambie nunca... joder, la idea está muy bien. Pero eso ¿cómo se hace? ¿Siendo opaco a los muchos imputs que recibes o con tres padrenuestros y un credo?

A mí, que busco el cambio en cada plaqueta, en cada mirada o en cada uno de enero. Que el traje de lo mismo me resulta demasiado ajustado. Que mostrarme pocas veces me sirvió de algo.

Mesón Rojo

Dices muchas tonterías. Entre ellas eso de que has captado el mensaje, o que no tienes nada que ocultar, y yo que tú le daba alguna que otra vuelta a lo que sale de mi boca, no sea que mosquee al personal. Supongo que estar en el equipo bueno supone un buen chute de confiaza para cualquiera, como cuando calzas un apellido chulo, perteneces a la pandilla de los molones o naciste con una flor en el culo (en resumen). Yo carezco de tales virtudes, y mi posición privilegiada me permite contemplar las cosas desde cierta perspectiva y con total parcialidad, "como no podía ser de otra forma".

El caso es que me aburres... profundamente, y quien quiera escuchar otro tanto tus chapas vestidas de grandilocuencia, que se tome una juanola. No me vengas ahora con un cambio de rumbo y pamplinas varias, porque eso es pedirle al bobo que reflexione o al malo que venda pipas. Vamos, que a partir de cierta edad se hace más complicado lo de los buenos propósitos.

Así que yo que tú... ya que de casta le viene al galgo, me metía a eso de la hostelería. Pondría... no sé, una tasquita. Un Mesón Rojo, un Bar Tolo o un Casa Mentero, por citar tres ejemplos que te pueden venir al (mucho) pelo que tienes (y ni uno de tonto).

viernes, 3 de junio de 2011

Piratas

Quiero que seas feliz, a pesar de las zancadillas. 

Quiero crecer en un mundo que te valore y que respete lo que haces.

Y que no se ahoguen los piratas.

¿Por qué?

¿No te lo has preguntado nunca? Es una de mis frases favoritas, a pesar de no querer saber a veces la respuesta. 

miércoles, 1 de junio de 2011

Coincidíamos

en que nos ha tocado la generación más tonta de todas, y si no fue así igualmente lo pienso. Nuestros hermanos mayores lograron llegar a tiempo para colocarse medianamente bien, y nuestros hermanos pequeños (obsesionados por quemar etapas como quien quema un cigarro) follan mucho más. ¿Dónde quedamos los de en medio? 

Puede que suene a excusa barata para quien no logra sus metas, pero me da a mí que el "¡quietos todo el mundo!" nos dejó un poco tocados a los que tirábamos de teta o de placenta.

Coincidimos (presente) también en que no pudo ser, a pesar de que era claro y en botella. Así que  tras muchos dimes y diretes, pajuelas colectivas y escaparates en rebajas... seguiremos otros cuatro años con más de lo mismo, contemplando una ciudad sesgada en dos mitades cada vez que caigan cuatro gotas y bajo las riendas del sheriff más dicharachero del condado.

Hay tantas cosas que no entiendo que no merece la pena dar más publicidad a quien no la merece.